Buscan mejorar la comida y la salud escolar de los estudiantes de centros educativos públicos  

Buscan mejorar la comida y la salud escolar de los estudiantes de centros educativos públicos  

SANTO DOMINGO. – ¿La comida escolar está ayudando realmente a que los estudiantes aprendan mejor? ¿Los programas de salud están llegando a quienes más lo necesitan? Estas son algunas de las preguntas que el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) y el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice) buscan responder con un nuevo acuerdo enfocado en medir qué funciona y qué debe mejorar en los servicios que reciben los alumnos del sistema público.

El convenio permitirá evaluar, con datos y estudios técnicos, el impacto real del Programa de Alimentación Escolar y de Salud Escolar en la vida diaria de los estudiantes: su asistencia a clases, su concentración, su bienestar y sus condiciones para aprender.

Más allá de firmas y discursos, la iniciativa apunta a que los niños y adolescentes reciban alimentos de mejor calidad, atención oportuna en salud y programas ajustados a su realidad, especialmente en los centros educativos más vulnerables.

A través de estas evaluaciones, se identificarán fallas, necesidades y oportunidades de mejora, lo que servirá para corregir a tiempo deficiencias en la entrega de alimentos, el seguimiento médico y otros apoyos que inciden directamente en el rendimiento escolar.

El Ideice será responsable de diseñar y ejecutar los estudios, recolectar información en las escuelas y analizar los resultados, mientras que el Inabie facilitará los datos y se compromete a aplicar las recomendaciones que surjan de los informes.

En términos prácticos, esto significa que las decisiones sobre los programas estudiantiles no se tomarán “a ciegas”, sino basadas en evidencias: qué escuelas necesitan más apoyo, qué tipo de alimentación funciona mejor y qué acciones realmente ayudan a reducir el ausentismo y mejorar el aprendizaje.

El acuerdo también contempla capacitar al personal involucrado en estos procesos y compartir los resultados de manera transparente, para que padres, docentes y autoridades conozcan cómo se están usando los recursos destinados al bienestar estudiantil.

La alianza busca, en definitiva, que los programas sociales en las escuelas públicas no solo existan, sino que impacten de forma concreta y positiva en la vida de los estudiantes, fortaleciendo sus oportunidades de aprender y desarrollarse en condiciones más dignas.