¿Menor desigualdad implica mayor bienestar económico?

¿Menor desigualdad implica mayor bienestar económico?

De acuerdo con el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), los datos más recientes ubican a República Dominicana con un índice de Gini de 39.5, uno de los más bajos de América Latina. En comparación, países como Colombia y Panamá presentan niveles más altos de desigualdad en la distribución del ingreso.

El índice de Gini es una herramienta ampliamente utilizada para medir cuán equitativamente se distribuyen los ingresos dentro de una economía. Sin embargo, el indicador no ofrece información sobre el nivel absoluto de ingresos, la productividad ni las condiciones materiales de vida de la población. Una menor desigualdad puede coexistir con ingresos bajos si la mayoría de la población se concentra en niveles similares, pero reducidos.

Este fenómeno se observa al comparar economías con distintos grados de desarrollo. Estados Unidos, por ejemplo, presenta un índice de Gini superior al de muchos países de menores ingresos, pero registra niveles significativamente más altos de ingreso per cápita, consumo, ahorro y acceso a bienes y servicios. En sentido inverso, economías con menor desigualdad pueden mostrar oportunidades económicas limitadas y bajos niveles de ingreso promedio.

En América Latina, el contraste también es evidente. Chile exhibe mayores niveles de desigualdad que República Dominicana, aunque mantiene ingresos per cápita y niveles de desarrollo económico superiores. Estos casos sugieren que la desigualdad, por sí sola, no explica el bienestar ni la capacidad de generación de riqueza de una economía.

Una perspectiva más amplia surge al observar la desigualdad a escala global. Datos recopilados por Our World in Data, a partir de información del Banco Mundial, muestran que la brecha entre países es considerable. En los Países Bajos, el ingreso promedio de una persona durante dos semanas supera el ingreso anual total de una persona promedio en Malawi. Este contraste ilustra la magnitud de la desigualdad entre economías.

Según estos datos, menos del 2 % de los ingresos del 10 % más rico del mundo equivale al ingreso anual total del 10 % más pobre. El cálculo, realizado por el investigador Pablo Arriagada con datos de la Plataforma de Pobreza y Desigualdad del Banco Mundial, indica que esta proporción representa menos de una quincuagésima parte del ingreso anual del grupo de mayores recursos.

Otra conclusión relevante es que pertenecer al 10 % más rico del mundo no implica necesariamente altos niveles de riqueza en términos locales. Para un hogar unipersonal, un ingreso anual después de impuestos de US$20,000 basta para ubicarse en ese grupo a nivel global. Este umbral incluye a una parte significativa de la población en países desarrollados.

Estos elementos muestran que el análisis de la desigualdad requiere considerar no solo cómo se distribuye el ingreso, sino también cuánto se produce y qué oportunidades económicas existen. La evidencia comparada sugiere que reducir la desigualdad sin aumentar la productividad y el crecimiento puede no traducirse en mejoras sustanciales del bienestar.