Pentágono transmitirá en directo ejecución de Nidal Hasan, condenado por matar a 13 soldados en Estados Unidos

Pentágono transmitirá en directo ejecución de Nidal Hasan, condenado por matar a 13 soldados en Estados Unidos

El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció que la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, exmayor del Ejército condenado por la muerte de 13 militares en la base de Fort Hood, Texas, será transmitida en directo al público.

La medida fue anunciada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien sostuvo que la intención es mostrar que este tipo de crímenes tiene consecuencias graves. Hasan también hirió a otras 32 personas durante el ataque ocurrido el 5 de noviembre de 2009.

La ejecución está prevista para el 3 de diciembre en Fort Hood y, de concretarse, sería el primer fusilamiento de un militar estadounidense desde enero de 1945, cuando Eddie Slovik fue ejecutado durante la Segunda Guerra Mundial por deserción.

Hasan, quien trabajaba como psiquiatra militar, admitió su responsabilidad por el tiroteo durante el proceso judicial. En el consejo de guerra de 2013, afirmó que creía estar protegiendo a los musulmanes y a los talibanes en Afganistán.

Sin embargo, el procedimiento todavía debe cumplir los requisitos legales correspondientes. Según la legislación militar estadounidense, la pena de muerte requiere la aprobación presidencial, además de las revisiones judiciales y la resolución definitiva de las apelaciones.

La decisión se produce en un contexto de renovado respaldo del presidente Donald Trump a la pena capital. Desde su regreso al poder en enero de 2025, el mandatario revocó la moratoria federal sobre las ejecuciones y promovió medidas para restablecer su aplicación.

Las ejecuciones militares son poco frecuentes en Estados Unidos. La última ejecución de un militar estadounidense tuvo lugar en 1961, mediante ahorcamiento, mientras que el último fusilamiento militar se realizó en 1945.

El anuncio de transmitir el procedimiento en directo añade un elemento de controversia a un caso que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la pena de muerte, los castigos militares y los límites de la exposición pública de las ejecuciones.