Pagos electrónicos aumentan mientras cae el uso del efectivo en República Dominicana

Pagos electrónicos aumentan mientras cae el uso del efectivo en República Dominicana

El Sistema de Pago y Liquidación de Valores de la República Dominicana (SIPARD) cerró 2025 con un aumento significativo en el volumen de pagos electrónicos procesados a través del sistema de liquidación bruta en tiempo real (LBTR), impulsado por la expansión de los canales digitales, la entrada de nuevos proveedores de servicios de pago y el fortalecimiento del marco regulatorio, según un informe del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

El Banco Central, en cumplimiento de su rol como liquidador final de los pagos del país establecido en la Ley Monetaria y Financiera núm. 183-02, presentó los resultados del comportamiento del SIPARD al cierre de 2025, destacando al sistema LBTR como la infraestructura central para la liquidación de pagos electrónicos en la economía dominicana.

Durante el año, las operaciones en pesos dominicanos totalizaron más de 43.9 millones de transacciones, lo que representó un crecimiento interanual de 28.3 % frente a 2024, equivalente a 9.7 millones de operaciones adicionales. En términos de valor, estas transacciones alcanzaron RD$66,733.7 mil millones, un incremento de 14.2 % respecto al año anterior. El informe señala que este comportamiento “confirma el rol del sistema LBTR como eje central para la liquidación de pagos en la economía doméstica”.

En dólares estadounidenses, el volumen de transacciones aumentó 20.2 %, hasta 2.0 millones de operaciones, mientras que el valor liquidado se redujo 12.6 %, situándose en US$220.9 mil millones. De acuerdo con el Banco Central, esta disminución se asocia principalmente a “menores liquidaciones vinculadas a operaciones interbancarias, del mercado de valores y cambiarias”, sin que ello implique una reducción en el uso operativo del sistema. En euros, las transacciones crecieron 62.9 %, con 4,726 operaciones, y el valor liquidado aumentó 8.5 %, hasta EU$1,957.1 millones.

El informe también resalta el desempeño del Sistema de Interconexión de Pagos (SIPA) de Centroamérica y República Dominicana, gestionado por el BCRD. En 2025 se procesaron 67,115 transacciones transfronterizas, un aumento de 46.6 % respecto a 2024, por un valor de US$475.0 millones, lo que representó un crecimiento interanual de 26.3 %. Este resultado refleja una mayor utilización del SIPA para pagos regionales entre los bancos centrales participantes.

Otro componente relevante fue el servicio de Pagos al Instante del BCRD, que registró 43.3 millones de operaciones en 2025, un incremento de 29.4 % frente al año anterior. Este crecimiento estuvo impulsado por aumentos en transacciones en pesos dominicanos (29.7 %), dólares estadounidenses (22.6 %) y euros (197.2 %), evidenciando una mayor adopción de pagos de acreditación inmediata y en horarios extendidos.

En cuanto a los instrumentos de pago de bajo valor liquidados a través del LBTR, las operaciones con tarjetas de pago alcanzaron RD$1,072.5 mil millones, un crecimiento de 12.8 %, consolidándose como el principal medio utilizado en establecimientos comerciales. Las transacciones de débitos y créditos directos (ACH) crecieron 13.7 %, mientras que las operaciones con cheques disminuyeron 4.8 %, en línea con la tendencia hacia un menor uso de este instrumento. Las operaciones realizadas a través de subagentes bancarios mostraron un aumento de 687.7 %, asociado a la ampliación de canales de acceso a servicios financieros en zonas con menor cobertura bancaria.

Desde el punto de vista regulatorio, el Banco Central informó que la Junta Monetaria aprobó en 2025 una modificación integral del Reglamento de Sistemas de Pago, orientada a facilitar la expansión de los pagos electrónicos, promover la competencia y fomentar la innovación. Asimismo, se autorizó la implementación de una nueva plataforma de pagos instantáneos, que permitirá realizar pagos domésticos y transfronterizos las 24 horas del día, con acreditación en segundos.

El Banco Central indicó que estas medidas buscan fortalecer la infraestructura del sistema de pagos y adaptarla a la evolución de las transacciones electrónicas, en un contexto en el que, aunque persiste el uso del efectivo, los usuarios bancarizados realizan cada vez más operaciones mediante instrumentos digitales.