¿Qué transformaciones marcó la política agrícola 2020-2025?
- 2026-01-08
- Autor: Sebastian Vallejo
Entre 2020 y 2025, la política agropecuaria de la República Dominicana se enfocó en ampliar la producción, modernizar la infraestructura rural, fortalecer la sanidad vegetal y mejorar el acceso a alimentos, mediante inversiones públicas, regulación sanitaria, apoyo directo a productores y programas de estabilización de precios, según reportes oficiales del Ministerio de Agricultura y entidades vinculadas al sector.
Uno de los principales ejes del período fue la expansión de la producción bajo ambiente controlado. El Ministerio de Agricultura informó un aumento récord de más de 1,593,433 metros cuadrados en superficies de siembra en invernaderos durante el cuatrienio 2020-2024, como parte de una estrategia orientada a reducir riesgos climáticos y elevar la productividad agrícola.
En paralelo, se ejecutaron acciones para fortalecer la capacidad operativa del sector público agropecuario. La institución inició la entrega de motores y equipos a sus dependencias, mientras que el Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA) puso en funcionamiento un vivero con capacidad para producir unas 120,000 plántulas de cacao al año, destinado a respaldar la renovación de plantaciones.
La infraestructura rural fue otro componente central. A lo largo del período se rehabilitaron más de 300 kilómetros de caminos interparcelarios, incluyendo 21 kilómetros en Villa Bisonó, 96 kilómetros en El Valle y Palmarejo de Sabana de la Mar, 86 kilómetros en Fundación, Barahona, y más de 90 kilómetros en San José de Ocoa. Estas intervenciones buscaron mejorar el acceso a zonas productivas y reducir costos logísticos para los agricultores.
En el ámbito sanitario y regulatorio, el Ministerio de Agricultura estableció que la remoción de basura internacional en puertos y aeropuertos quedara bajo control exclusivo de las autoridades de Cuarentena Vegetal y Animal y la Dirección General de Ganadería, con el objetivo de prevenir riesgos fitosanitarios. Asimismo, se implementaron vedas y eliminación de cultivos hospederos de plagas como la mosca blanca y los trips, particularmente en Azua y San Juan, y se promovió el uso de insectos benéficos como alternativa de control biológico en zonas productoras.
La diversificación productiva y la inserción en mercados internacionales también formaron parte de la agenda. En marzo se anunció el inicio de las exportaciones de uvas de mesa dominicanas a Estados Unidos y otros mercados, mientras que en abril se dio apertura al proyecto de semillas Neighborhood, Development and International Cooperation Instrument, financiado por la Unión Europea, orientado a aumentar la productividad del cacao. Ese mismo mes se establecieron procedimientos para el traslado y certificación de este cultivo.
Durante el año, se introdujeron nuevos frutales adaptados al clima tropical a través del Laboratorio de Micropropagación Biovega, y se inauguró un proyecto de cabras lecheras en Azua, con fines productivos y de generación de ingresos. En septiembre, se inauguró además el primer biodigestor de materia orgánica con respaldo público-privado, como parte de iniciativas de sostenibilidad en el sector agropecuario.
El Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE) desempeñó un rol activo en el abastecimiento y la contención de precios. Entre sus acciones se incluyeron la compra de 49,425 quintales de bananos, 24,090 quintales de plátanos, ventas de pollos enteros congelados a RD$200, la “ruta caravana con guineos a peso”, y la integración de combos alimentarios, como las habichuelas con dulce a RD$360. También se coordinaron programas para garantizar azúcar a bajo costo en iniciativas sociales.
Hacia finales de 2025, el Ministerio de Agricultura reforzó el suministro de insumos con la entrega de 11,800 quintales de semillas de habichuelas, miles de plántulas de cacao, plátano y frutales, y el inicio de la cosecha de uvas de mesa en San Juan, con rendimientos aproximados de 4,000 cajas por hectárea. Además, se entregaron maquinarias de riego y mecanización para la producción arrocera en la cuenca baja del río Yaque del Norte, con una inversión superior a RD$100 millones.
El período también estuvo marcado por la atención a emergencias climáticas. Ante los efectos de la tormenta tropical Melissa, el Ministerio activó su Plan de Contingencia 2025, mientras que INESPRE llevó soluciones alimentarias a comunidades afectadas, integrando la respuesta agropecuaria a la gestión de riesgos.
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