¿Por qué todavía no se pueden predecir los terremotos? Freddy Tobal explica qué le falta a la ciencia

¿Por qué todavía no se pueden predecir los terremotos? Freddy Tobal explica qué le falta a la ciencia

Aunque hoy es posible detectar un terremoto prácticamente mientras ocurre, la ciencia todavía no puede establecer con certeza dónde y cuándo sucederá el próximo. Freddy Tobal, coordinador de la Red Sismológica Nacional de Colombia del Servicio Geológico Colombiano, explicó a Nairoby Viloria cuáles son las principales limitaciones y desmontó algunos de los mitos que suelen circular después de un sismo.

La tecnología actual permite registrar un terremoto casi en tiempo real, determinar su ubicación, profundidad y magnitud, pero todavía no ha logrado alcanzar uno de los grandes objetivos de la sismología: predecir con anticipación el momento exacto en que ocurrirá un terremoto.

Así lo explicó Freddy Tobal, coordinador de la Red Sismológica Nacional de Colombia del Servicio Geológico Colombiano, durante una entrevista con Nairoby Viloria, en la que abordó los límites actuales del conocimiento científico sobre el interior de la Tierra.

“Hoy podemos detectar un terremoto prácticamente al tiempo real que está ocurriendo. No hemos podido llegar a predecirlos”, planteó Viloria al iniciar la conversación.

¿Qué impide predecir un terremoto como se hace con un huracán?

Tobal explicó que una de las principales dificultades radica en la enorme cantidad de variables geológicas existentes en el subsuelo y en las limitaciones para observar directamente lo que ocurre a grandes profundidades.

Según señaló, aunque los métodos geofísicos permiten inferir cómo se comporta el interior del planeta, el acceso humano directo es extremadamente limitado.

“Si no estoy mal, la profundidad más grande que hemos llegado como seres humanos ha sido de 12 o 13 kilómetros”, expresó.

El problema se vuelve mucho más complejo cuando se analizan terremotos que pueden originarse a decenas de kilómetros bajo la superficie.

“Hablar de sismos de 90 kilómetros son condiciones de presión y temperatura imposibles para un ser humano”, agregó.

La ciencia conoce mucho, pero aún faltan variables

El especialista señaló que la sismología ha avanzado considerablemente en el conocimiento del comportamiento de las ondas sísmicas, los espesores de la corteza y las características generales de las placas tectónicas.

Sin embargo, todavía existen numerosas variables que no pueden medirse directamente.

Entre ellas mencionó:

La forma exacta de las placas en profundidad.
Las rugosidades presentes en sus superficies.
Los puntos específicos donde se está acumulando deformación.
Las condiciones precisas de presión y temperatura.
El momento en que una falla finalmente liberará la energía acumulada.

“Hay muchísimas variables que todavía tendríamos que tener, cada una de las variables, para poder decir si efectivamente el sismo va a ocurrir aquí”, indicó.

¿Qué sí puede hacer la ciencia actualmente?

Aunque no es posible predecir la fecha y la hora de un terremoto, los científicos sí pueden realizar estimaciones probabilísticas.

Tobal explicó que a partir del conocimiento acumulado, el monitoreo continuo y los registros históricos es posible determinar qué magnitudes podrían esperarse en determinadas regiones.

“Lo hacemos de una manera probabilística, con lo que conocemos y con lo que monitoreamos, para poder determinar más o menos qué magnitud se puede llegar a esperar en una región, más no cuándo”, sostuvo.

Es decir, los especialistas pueden identificar zonas con mayor actividad sísmica y establecer escenarios de riesgo, pero no anunciar que un terremoto ocurrirá en una fecha y hora determinadas.

¿Será posible predecirlos algún día?

Tobal no descartó que los avances tecnológicos permitan alcanzar mayores capacidades en el futuro, aunque dejó claro que actualmente no existe certeza de cuándo podría ocurrir.

“Tal vez en el futuro podamos hacerlo, sería una maravilla. Ojalá”, manifestó.

Por el momento, la prevención continúa siendo la principal herramienta disponible para reducir las consecuencias de estos fenómenos naturales.

El mito de las predicciones después de un terremoto

Uno de los principales problemas que aparecen tras un evento sísmico es la difusión de mensajes que aseguran conocer con exactitud cuándo ocurrirá una réplica fuerte.

Tobal señaló que durante el reciente terremoto en Colombia comenzaron a circular cadenas de mensajes y publicaciones en las que se afirmaba que una nueva réplica ocurriría a determinada hora.

“Nos dicen: ‘vamos a tener una fuerte réplica a tal hora, evacúen, salgan’, y realmente eso no se puede”, explicó.

El especialista advirtió que este tipo de mensajes puede generar pánico innecesario e incluso interferir con las operaciones de atención y rescate.

“Muchas veces, en estas situaciones, genera más pánico y entorpece las labores que se están haciendo de rescate”, sostuvo.

Por esta razón, recomendó consultar siempre información proveniente de fuentes oficiales y organismos científicos.

¿El calor o el clima pueden provocar terremotos?

Otro de los mitos frecuentes relaciona los terremotos con cambios meteorológicos, altas temperaturas o proyectos que supuestamente modifican el clima.

Tobal explicó que, de acuerdo con el conocimiento científico disponible, no existe evidencia que permita afirmar que las condiciones climáticas provocan terremotos.

“La ciencia hoy tampoco nos ha dado una metodología o un resultado donde diga que efectivamente los cambios climáticos interfieren o afectan para que se generen este tipo de eventos”, indicó.

El experto mencionó como ejemplo las expresiones populares que relacionan los días extremadamente calurosos con la posibilidad de un temblor.

“Muchas veces nos dicen: ‘hoy está haciendo muchísimo sol, va a temblar’. Entonces no, no podemos llegar a ese punto científicamente hablando”, puntualizó.

¿Por qué surgen tantas teorías después de un sismo?

La falta de capacidad para predecir los terremotos y la incertidumbre que generan estos fenómenos pueden facilitar la difusión de rumores y teorías no sustentadas científicamente.

Después de un terremoto importante, es común que circulen supuestas predicciones, cadenas de WhatsApp, audios y publicaciones que mezclan datos reales con información falsa.

Por eso, Tobal insistió en que la población debe distinguir entre detección, estimación de riesgo y predicción.

La ciencia puede detectar un terremoto mientras ocurre y estudiar posteriormente sus características. También puede determinar qué regiones tienen mayor riesgo sísmico. Lo que todavía no puede hacer es indicar con anticipación la fecha, hora y lugar exactos del próximo gran terremoto.

La prevención sigue siendo la herramienta principal

Ante la imposibilidad actual de predecir los sismos, el principal esfuerzo debe dirigirse hacia la preparación.

Esto incluye contar con edificaciones sismorresistentes, sistemas de monitoreo, planes de emergencia y una población que conozca cómo actuar antes, durante y después de un terremoto.

La entrevista con Tobal también resalta la importancia de combatir la desinformación, especialmente durante las primeras horas posteriores a un evento sísmico, cuando la incertidumbre puede aumentar la circulación de rumores.

Por ahora, la ciencia puede explicar con mayor precisión cómo y dónde ocurren los terremotos, pero todavía no puede responder una de las preguntas más importantes para la población: cuándo será el próximo.