La realidad del campo dominicano: El argumento agrícola detrás del proyecto de creole

La realidad del campo dominicano: El argumento agrícola detrás del proyecto de creole


Lejos de las discusiones teóricas en los pasillos del Congreso Nacional, la propuesta de enseñar creole encuentra su sustento en la experiencia cotidiana de las zonas rurales productivas de la República Dominicana.

Así lo argumentó el diputado César Beltré Méndez, al detallar la profunda dependencia de la mano de obra extranjera que registra el sector agropecuario.

El legislador, oriundo de la comunidad de Puerto Viejo en Azua, utilizó la vivencia familiar en los terrenos de su padre para ejemplificar la dinámica laboral del campo. Relató que en las labores agrícolas de siembra o limpieza de tierras, un solo productor dominicano debe coordinar trabajos cotidianos con brigadas de hasta 20 nacionales haitianos en creole

Agricultura

Beltré detalla en una entrevista exclusiva con la periodista Nairobi Viloria, en Te Lo Explico que en esas jornadas los agricultores se ven obligados a recurrir a intermediarios o traductores para poder transmitir las instrucciones de trabajo más elementales. Esta barrera idiomática, según el congresista, genera ineficiencias en la producción y situaciones de desprotección para el propio productor.

El diputado sostuvo que esta situación no requiere de complejos estudios estadísticos para ser comprobada, pues basta con recorrer las zonas bananeras, las cosechas de plátano en Azua o la recolección de café y aguacate en las montañas. Indicó que en muchas demarcaciones agrícolas del sur y de la frontera la proporción poblacional alcanza hasta diez nacionales haitianos por cada dominicano.

Destrezas

Más allá de la agricultura, el proponente enfatizó que la fuerza laboral haitiana se ha vuelto predominante en sectores clave de la economía nacional como la construcción de infraestructuras públicas, el transporte, la seguridad privada y el turismo.

Ante este escenario, Beltré calificó de «falsos patriotas» a aquellos propietarios de fincas o empresarios que critican el proyecto en los medios pero contratan masivamente mano de obra extranjera no cualificada en sus propiedades. Denunció la existencia de una doble moral respecto al tema migratorio y laboral en el país.

Finalmente, el legislador reiteró que su proyecto busca enfrentar una realidad palpable que continuará existiendo en la isla. Afirmó que dotar a los dominicanos de la capacidad de comunicarse en el idioma de sus trabajadores y vecinos es una medida práctica para el desarrollo socioeconómico del país.