Hospital de Monte Plata en el ojo del huracán por muerte de neonatos

Hospital de Monte Plata en el ojo del huracán por muerte de neonatos

El Hospital Provincial Ángel Contreras, Monte Plata se encuentra en el ojo del huracán, luego de que saliera a la luz la información sobre la muerte de dos bebés, producto de una bacteria.

Según informaciones recogidas por varios medios nacionales, otros seis niños reciben atenciones médicas y se encuentran en estado delicado por la infección producto de esto microorganismos, aunque no se ha informado a qué tipo pertenecen.

Sin embargo, la preocupación crece en la comunidad, mientras las autoridades sanitarias realizaron un recorrido de inspección el pasado lunes, para constatar la veracidad de estas denuncias.

Durante un recorrido por el centro de salud, su directora Catalina Fabián, evitó referirse a las informaciones que circulan en redes sociales, mientras supervisaba diferentes áreas, incluyendo las de neonatología.

La preocupación incrementa, luego de dos semanas de que se dieran a conocer las informaciones, sobre el deceso de 31 recién nacidos en la Maternidad la Altagracia, varios de ellos, infectados por bacterias mortales.

En Te lo Explico hemos dado seguimiento a este tema. FOTO FUENTE EXTERNA (APOYO)

En Te lo Explico hemos dado seguimiento a este tema, resaltando historias como la historia de Gabriela Bidó, quien perdió su bebé en abril pasado, por esta causa y te la presentamos a continuación.

Leer también: Su mayor miedo se cumplió: perdió a su bebé en la maternidad La Altagracia y aún busca respuestas

El reciente caso de incremento de infecciones por microorganismos multirresistentes en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) de la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia ha dejado a varias familias con los brazos vacíos. Una de ellas es la de Gabriela Bidó, de 25 años, quien perdió a su bebé, Aiden, ocho días después de su nacimiento en ese centro de salud.

Bidó había acudido para dar a luz tras romper fuente a las 34 semanas de embarazo. Meses después de la muerte del bebé, la joven madre todavía busca respuestas sobre lo ocurrido durante los días que permaneció ingresado.

Gabriela recuerda que su embarazo había sido planificado. Aunque al principio sintió miedo ante la idea de ser madre, con el paso de los meses comenzó a ilusionarse con la llegada de su hijo.

A las 34 semanas, rompió fuente y acudió a la maternidad, donde había llevado el seguimiento de su embarazo. Según relata, al llegar le preguntaron cuánto tiempo llevaba perdiendo líquido y respondió que aproximadamente una hora.

Cuenta que recibió medicamentos para madurar los pulmones del bebé y antibióticos, mientras el personal se preparaba para el nacimiento.

La cesárea se realizó alrededor de las 7:00 de la mañana. Durante el procedimiento, Gabriela sufrió una hemorragia y se activó un código rojo, situación que, según recuerda, fue atendida por el personal médico.

Aiden nació y lloró. Gabriela alcanzó a verlo antes de que fuera llevado a una incubadora.

Debido a la hemorragia, permaneció bajo observación y no pudo verlo ese mismo día. Al día siguiente, finalmente pudo acercarse a su hijo.

Aiden nació y lloró. Gabriela alcanzó a verlo antes de que fuera llevado a una incubadora. FOTO FUENTE EXTERNA (APOYO)

El bebé tenía una cánula de oxígeno y posteriormente fue intubado. Gabriela cuenta que lo veía respirar y luego hacer un sonido que ella describe como una especie de quejido.

El personal le explicó que el niño recibía oxígeno porque, después de respirar, presentaba esos episodios. También le dijeron que para poder irse a casa debía dejar de hacerlo, aprender a respirar correctamente y alimentarse.

En ese momento, Gabriela pensaba que todo estaba bien.

Pero al tercer día recibió una explicación que comenzó a cambiar su percepción de lo que estaba ocurriendo.

Según relata, le informaron que su bebé presentaba una condición que identificaron como enterocolitis necrosante y que había una bacteria involucrada.

Gabriela quiso saber qué bacteria era y qué estudios se realizarían. Cuenta que inicialmente le dijeron que harían una prueba para identificarla y determinar el tratamiento adecuado.

Al día siguiente, sin embargo, le comunicaron que habían decidido no realizar el estudio y continuar con el antibiótico.

Ella reconoce que no insistió. Sentía que estaba haciendo demasiadas preguntas y no quería parecer “intensa”.

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