Así se realiza la neurocirugía funcional en un paciente despierto

Así se realiza la neurocirugía funcional en un paciente despierto

En un avance médico que desafía los límites de la neurocirugía funcional, neurocirujano egipcio Dr. Ali Salah realizó con éxito una intervención quirúrgica cerebral con el paciente consciente, logrando la desaparición instantánea de los síntomas en una persona que padecía un temblor severo durante más de una década.

La compleja intervención, realizada en el centro Dr. Ali Salah Funcional Neurosurgery Clinic, destaca por el uso de técnicas de vanguardia en neurocirugía funcional, especializada en el tratamiento para el mal de Parkinson

Mantener al paciente despierto durante el procedimiento permite al equipo médico monitorear en tiempo real la respuesta neurológica y la efectividad de la estimulación o intervención en los circuitos cerebrales profundos.

El momento, captado en el quirófano, muestra cómo tras la precisión quirúrgica del Dr. Salah, el paciente (quien sostenía un recipiente con dificultad debido a los espasmos) experimenta una estabilización y control absoluto de sus extremidades de forma inmediata, eliminando por completo el temblor crónico que había limitado su calidad de vida durante más de diez años.

Momento en que el Dr. Ali Salah y su equipo mécico realizan la intervención en septiembre pasado.

¿Cómo funciona esta neurocirugía?

La cirugía cerebral con paciente despierto es un procedimiento que permite a los especialistas evaluar en tiempo real el funcionamiento del cerebro durante la intervención.

En determinadas fases de la operación, el neurólogo observa de inmediato si los temblores ceden y verifica que la estimulación aplicada no provoque efectos adversos, como dificultades para articular palabras o parálisis temporales.

Cuando se trata de enfermedades de carácter lesivo, como los tumores cerebrales o la epilepsia refractaria, se utiliza una modalidad conocida como craneotomía con paciente despierto.

Este método se emplea especialmente cuando la lesión se encuentra en las denominadas “áreas elocuentes” del cerebro, regiones responsables de funciones esenciales como el lenguaje, el movimiento o determinadas capacidades cognitivas.

Durante la resección de la lesión, un neuropsicólogo interactúa constantemente con el paciente, solicitándole que realice tareas cognitivas, hable o mueva los dedos.

Al mismo tiempo, el cirujano estimula distintas zonas de la corteza cerebral para comprobar cuáles pueden intervenirse de forma segura y cuáles deben preservarse.

Un procedimiento seguro

Si durante estas pruebas alguna función se interrumpe, el cirujano puede identificar con precisión que el tejido cerebral circundante cumple una función importante y, por tanto, no debe ser afectado. Este proceso de mapeo permite delimitar con exactitud las áreas seguras para la intervención y minimizar el riesgo de secuelas neurológicas.

Los estudios clínicos y los registros históricos indican que esta metodología ha dejado de ser experimental y presenta un alto nivel de seguridad, con tasas de complicaciones graves, como infecciones o derrames cerebrales, de entre el 1 % y el 3 %.

Además, al evitar la anestesia general profunda durante las etapas de mapeo, los pacientes conservan mejor sus capacidades neurológicas y experimentan una recuperación postoperatoria más rápida, lo que reduce de forma notable las estancias hospitalarias tras la cirugía.

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