Reflexión de Nairobi Viloria sobre el riesgo de terremotos en R.D.

Reflexión de Nairobi Viloria sobre el riesgo de terremotos en R.D.

“Eso aquí nunca va a pasar”. “Dejen de estar metiéndole miedo a la gente”. “Dios protege esta provincia”. “Ustedes lo que quieren es crear pánico”. “¡dejen de estar prediciendo!”

Son algunos de los mensajes que recibí después de publicar información basada en una investigación del tema de los terremotos, sobre riesgo y vulnerabilidad sísmica y de tsunamis en las costas dominicanas. Y más que los insultos —que también llegaron—, hubo algo que realmente me preocupó: comprobar hasta qué punto podemos escuchar una información y terminar entendiendo algo completamente distinto de lo que se ha dicho.

Informar que una zona está potencialmente expuesta no significa afirmar que mañana ocurrirá un tsunami; hablar de vulnerabilidad tampoco significa predecir un terremoto. Son conceptos distintos. Y comprender esa diferencia no es un asunto menor: puede ayudarnos a tomar decisiones que protejan vidas.

Soy hija de una maestra y crecí entendiendo que aprender es mucho más que leer, escuchar o memorizar: es comprender, preguntar, relacionar y construir criterio propio. Por eso me duele ver lo que ocurre cuando esas herramientas faltan. Pero sería injusto buscar un único culpable.

Esta es una responsabilidad compartida: de un sistema educativo que debe formar para pensar y no solo para aprobar; de las familias, donde nacen la curiosidad y el hábito de preguntar; de los medios y periodistas, que tenemos la responsabilidad de explicar sin manipular; de las plataformas, que muchas veces premian la reacción por encima de la reflexión; y también de cada ciudadano, porque informarse exige el esfuerzo de comprender, contrastar y preguntarnos si aquello que repetimos realmente tiene fundamento.

Cuando faltan comprensión, pensamiento crítico y capacidad de análisis, corremos el riesgo de convertirnos en eco: repetimos ideas que no construimos nosotros, asumimos como propias opiniones que nunca examinamos y, muchas veces, terminamos defendiendo argumentos que incluso pueden jugar en nuestra contra.

La mejor defensa contra terremotos y tsunamis.

La fe merece respeto y no está reñida con el conocimiento. Creer en Dios no impide conocer los riesgos de la naturaleza, prepararnos para ellos y proteger a nuestras familias. Conocer un riesgo no provoca una tragedia; ignorarlo tampoco hace que desaparezca.

Esa realidad explica, en buena medida, por qué elegí hacer periodismo explicativo. Opiniones hay muchas. Mi propósito no es decirle a la gente qué debe pensar, sino aportar datos, contexto y herramientas para que pueda construir su propio criterio, incluso si después llega a una conclusión diferente a la mía. Quizás por eso, después de tantos años haciendo periodismo, la frase con la que nació TE LO EXPLICO resume hoy mejor que nunca lo que intento hacer cada día: “No basta con saber la noticia, también hay que entenderla”.

Porque una sociedad que comprende, cuestiona y construye su propio criterio no solo está mejor informada: es también mucho más difícil de engañar.