Más dominicanos viven en ciudades y solos

Más dominicanos viven en ciudades y solos

Los hogares en la República Dominicana han experimentado cambios estructurales en las últimas dos décadas, marcados por mayor urbanización, reducción del tamaño familiar y nuevas configuraciones de convivencia, impulsados por transformaciones demográficas y económicas, de acuerdo con el Boletín Demográfico y Social de la Oficina Nacional de Estadística.

Uno de los cambios más visibles es la concentración de la población en áreas urbanas. En 2005, el 64.72% de los hogares estaba en zonas urbanas; para 2024, esta proporción alcanzó el 84.72%. Este proceso refleja lo que organismos internacionales definen como urbanización: una transformación en la forma en que las personas viven, trabajan y se organizan socialmente.

Este crecimiento urbano se relaciona con movimientos migratorios internos, especialmente desde zonas rurales hacia ciudades, así como con la concentración de oportunidades económicas. En paralelo, los hogares rurales han disminuido de 35.28% a 15.28% en el mismo período.

A nivel regional, la concentración también se ha intensificado. La región Ozama aumentó su participación de 30.20% en 2006 a 38.69% en 2024, lo que indica una mayor acumulación de hogares en el entorno metropolitano. En contraste, varias regiones del Cibao redujeron su peso relativo dentro del total nacional.

La estructura interna de los hogares también ha cambiado. Los hogares unipersonales pasaron de 14.0% en 2010 a 21.8% en 2024, mientras que los hogares extendidos, que incluyen familiares adicionales, disminuyeron de 31.0% a 14.8%. Los hogares nucleares siguen siendo predominantes, representando el 55.5% del total.

Este cambio se refleja en el tamaño promedio del hogar, que pasó de 3.8 personas en 2005 a 2.9 en 2024. Esta reducción está asociada a factores como menor fecundidad, cambios en las dinámicas familiares y mayor independencia residencial.

En cuanto a la composición por edades, el 92.1% de los hogares tiene al menos una persona en edad productiva, lo que coincide con la etapa de bono demográfico. Al mismo tiempo, el 43% de los hogares incluye menores de 15 años y el 23.1% cuenta con al menos una persona de 65 años o más, lo que indica una convivencia intergeneracional.

La tenencia de la vivienda muestra una dualidad. Más de la mitad de los hogares posee vivienda propia, mientras que el alquiler representa el 42.47%. Este equilibrio refleja diferencias en acceso a vivienda y condiciones económicas.

El informe señala que estos cambios deben ser considerados para el diseño de políticas públicas. “No todos los hogares son iguales”, indica el documento, al resaltar la importancia de variables como ubicación, tamaño y composición para orientar intervenciones estatales.

Procesos similares de urbanización y reducción del tamaño de los hogares se han observado en otros países de América Latina, donde el crecimiento urbano ha venido acompañado de cambios en la estructura familiar y en las demandas de servicios públicos.

La evolución de los hogares dominicanos muestra una transformación en la forma de vivir, con implicaciones directas para la planificación urbana, la vivienda y las políticas sociales.