En el Día Mundial de los Arrecifes, bióloga advierte: “Hay mucho que mejorar” en RD

En el Día Mundial de los Arrecifes, bióloga advierte: “Hay mucho que mejorar” en RD

Santo Domingo. – Cuando los dominicanos visitan una playa suelen admirar el agua cristalina, la arena blanca y el paisaje. Sin embargo, bajo la superficie existe un ecosistema del que dependen gran parte de esos atractivos naturales: los arrecifes de coral.

Aunque muchas personas los confunden con plantas o rocas, los corales son animales que construyen enormes estructuras submarinas capaces de albergar una extraordinaria diversidad de vida marina. De acuerdo con la bióloga marina Rebecca García Camps, los arrecifes ocupan menos del 1 % de la superficie de los océanos, pero sirven de hogar a cerca del 25 % de todas las especies marinas.

Este 1 de junio, cuando se conmemora el Día Mundial de los Arrecifes, durante una entrevista concedida a Te Lo Explico, la especialista explicó que los corales funcionan como la estructura principal de una especie de ciudad submarina.

“Imagínense un edificio donde viven distintas personas y cada una cumple una función. El coral es quien construye ese edificio y permite que muchas especies encuentren refugio, alimento y espacio para desarrollarse”, explicó.

Mucho más que biodiversidad

La importancia de los arrecifes va más allá de la vida marina.

Según García Camps, estos ecosistemas representan una de las principales barreras naturales frente al impacto de tormentas y huracanes, una función especialmente importante para un país insular como República Dominicana.

“El arrecife absorbe aproximadamente el 98 % de la fuerza del oleaje”, indicó.

Esto significa que cuando las olas generadas por tormentas o fenómenos extremos llegan a la costa, los arrecifes reducen gran parte de su intensidad. Si desaparecen, las comunidades costeras quedarían más expuestas a inundaciones, erosión y daños en infraestructuras turísticas, viviendas y negocios.

Los beneficios también alcanzan la economía nacional.

Los arrecifes sostienen importantes actividades pesqueras al servir de refugio y zona de reproducción para numerosas especies de peces. Además, constituyen uno de los principales atractivos para actividades turísticas como el buceo y el snorkeling.

Incluso la arena blanca característica de muchas playas dominicanas está relacionada con los arrecifes. Los corales están formados por carbonato de calcio y, cuando partes de esas estructuras se fragmentan de forma natural, contribuyen a la formación de la arena.

Las amenazas que enfrentan los corales

A pesar de su importancia, los arrecifes dominicanos enfrentan múltiples amenazas derivadas de la actividad humana y del cambio climático.

Una de las más visibles es la contaminación.

La especialista explicó que muchos de los residuos que las personas desechan en calles y ríos terminan llegando al mar. Entre ellos se encuentran fundas plásticas que pueden cubrir completamente los corales e impedir procesos esenciales para su supervivencia.

También señaló el impacto de ciertos productos químicos presentes en protectores solares, aceites y otros contaminantes que llegan al agua y afectan la salud de estos organismos.

Otra amenaza importante es el turismo mal gestionado.

García Camps aclaró que el turismo no es el problema en sí mismo, ya que representa una actividad fundamental para la economía nacional. Sin embargo, cuando se desarrolla sin controles adecuados puede causar daños considerables.

Caminar sobre los arrecifes, extraer organismos marinos o modificar ecosistemas costeros para desarrollar proyectos turísticos son prácticas que terminan deteriorando el entorno natural que precisamente atrae a los visitantes.

A esto se suma el cambio climático, lo que consideró como uno de los mayores desafíos para la supervivencia de los corales.

Cuando la temperatura del agua aumenta demasiado, los corales experimentan un proceso conocido como blanqueamiento, mediante el cual pierden organismos microscópicos esenciales para su supervivencia. Como consecuencia, se debilitan y pueden morir.

“En 2023 tuvimos un evento grande de blanqueamiento”, recordó la especialista.

Incluso señaló que una especie de coral del Caribe prácticamente desapareció debido a los efectos acumulados de estos cambios ambientales extremos.

“Hay mucho que mejorar”

Al ser consultada por María Hidalgo sobre el estado actual de los arrecifes en República Dominicana, García Camps fue contundente.

“Desafortunadamente hay mucho que mejorar”.

Aunque reconoció que existen esfuerzos de conservación importantes, entiende que todavía falta fortalecer la educación ambiental, el cumplimiento de las regulaciones y la participación ciudadana.

La especialista comparó la situación local con áreas marinas protegidas de otros países donde ha tenido la oportunidad de bucear y observar enormes cardúmenes de peces, evidencia de los resultados que puede generar una protección efectiva de los ecosistemas.

A su juicio, una parte importante del problema radica en la falta de conciencia ambiental.

“Si sé que en un área protegida no se puede pescar, no pesco. Si sé que puedo bucear, pero no puedo llevarme nada, entonces no me llevo nada”, expresó.

¿Qué están haciendo las autoridades?

La bióloga considera que sí existen esfuerzos institucionales para proteger los ecosistemas marinos.

Entre ellos mencionó programas de capacitación impulsados por el Ministerio de Medio Ambiente durante la temporada de anidación de tortugas marinas, entrenamientos para guardaparques y campañas de concienciación dirigidas a comunidades costeras y hoteles.

Además, diversas organizaciones ambientales desarrollan proyectos educativos y de conservación en distintas regiones del país.

Sin embargo, insiste en que ningún esfuerzo institucional será suficiente sin la participación activa de la ciudadanía.

“La información está llegando. Lo importante es que las personas estén abiertas a recibirla y a aplicar lo que aprenden”, señaló.

La pesca: entre la conservación y la sostenibilidad

Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la pesca.

García Camps evitó responsabilizar de manera generalizada a los pescadores y destacó que muchos han adoptado prácticas más sostenibles e incluso colaboran en proyectos de restauración de corales.

No obstante, explicó que ciertas prácticas siguen representando un riesgo para los arrecifes.

Entre ellas mencionó la pesca de arrastre, una técnica que consiste en arrastrar redes por el fondo marino, afectando corales, capturando especies de forma indiscriminada y poniendo en peligro animales como las tortugas marinas.

En contraste, destacó la importancia de respetar las vedas, los tamaños mínimos de captura y las áreas protegidas para garantizar la sostenibilidad de los recursos pesqueros.

También recordó la importancia de proteger especies clave para la salud de los arrecifes, como el pez loro, cuya alimentación contribuye a la formación de arena y al equilibrio del ecosistema.

Los lugares donde aún hay esperanza

Pese a los desafíos, la especialista resaltó que todavía existen zonas del país donde los arrecifes mantienen condiciones favorables.

Mencionó áreas de Monte Cristi, Bayahíbe, Isla Catalina y algunos sectores de Punta Cana como ejemplos de ecosistemas que han mostrado resultados positivos gracias a las medidas de protección implementadas durante años.

Asimismo, destacó el trabajo de instituciones como Fundación Punta Cana, Fundemar, Cebse, Verde Profundo e Iberostar, entre otras organizaciones que desarrollan proyectos de restauración de corales, viveros marinos y reproducción de especies.

¿Qué puede hacer cada ciudadano?

Para García Camps, la protección de los arrecifes no depende únicamente de científicos o autoridades.

Acciones simples como recoger la basura al visitar una playa, evitar dejar residuos, utilizar productos amigables con el medio ambiente, respetar las áreas protegidas y no conducir vehículos sobre la arena pueden marcar una diferencia significativa.

La especialista recordó que la naturaleza funciona como un sistema interconectado, donde los daños causados a un ecosistema terminan afectando a otros.

“Si afecto el río, afecto el mar. Y si afecto el mar, también puedo afectar la montaña”, afirmó.

Por ello, en el marco del Día Mundial de los Arrecifes, hizo un llamado a los dominicanos a valorar estos ecosistemas que, aunque permanecen ocultos bajo el agua, sostienen buena parte de la vida económica y ambiental del país.

“Lo que tenemos en el mar es un mundo oculto lleno de vida que nos da un sinnúmero de beneficios. Si no cuidamos ese mar de oro que tenemos, nuestra vida como dominicanos también se verá afectada”, concluyó.