¿Desarrollo o dominación? La verdadera razón por la que Trujillo multiplicó las provincias del país, según historiador

¿Desarrollo o dominación? La verdadera razón por la que Trujillo multiplicó las provincias del país, según historiador

La redistribución político-administrativa del territorio dominicano durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo no obedeció únicamente a planes de desarrollo, sino a una estrategia calculada de dominio social y político. Así lo explica el historiador Rafael Darío Herrera, al repasar el proceso que reconfiguró el mapa nacional a partir de la década de 1930.

Herrera sitúa el punto de inflexión en junio de 1938, poco después de que el régimen diera por concluida la delimitación fronteriza con Haití. Fue en esa coyuntura cuando Trujillo impulsó la creación de nuevas demarcaciones, entre las que destacaron Dajabón y San Juan de la Maguana, bautizadas inicialmente como Libertador y Benefactor. Ese mismo año también se erigió la provincia de Monte Plata, bajo el nombre de Monseñor de Meriño.

De acuerdo con el historiador, la propaganda trujillista presentó estas creaciones como una vía para «impulsar en las regiones próximas a la frontera un proceso de transformación social, de desarrollo económico y para elevar el nivel cultural de sus habitantes». Sin embargo, con el paso de los años se sumaron otras nueve provincias —varias de ellas destinadas a la exaltación de la figura del tirano— hasta completar un total de 24 demarcaciones.

Los dos motores del régimen: Crecimiento y coerción
Para Herrera, la reorganización territorial de la era trujillista estuvo impulsada por dos factores determinantes:

El aumento demográfico: El país experimentó un vertiginoso crecimiento poblacional, pasando de 1,480,000 habitantes en 1935 a 2,100,000 en 1950, para alcanzar los 3,000,000 hacia 1960.

El control político: La necesidad de instaurar una vigilancia exhaustiva sobre la ciudadanía. «El interés del dictador de tener un control absoluto de la población por medio del establecimiento de mecanismos coercitivos en cada una de las demarcaciones», precisa el académico.

El contexto fronterizo


La creación de estas provincias estuvo estrechamente ligada a la geopolítica fronteriza de la época. Aunque la línea limítrofe se pactó originalmente en el tratado de 1929 entre los presidentes Horacio Vázquez y Louis Borno, la delimitación oficial se dio por terminada en marzo de 1936, bajo las gestiones de Trujillo y el mandatario haitiano Sténio Vincent.

Este proceso estuvo marcado por la tragedia de octubre de 1937, cuando Trujillo ordenó la matanza de haitianos en la Línea Noroeste. El conflicto diplomático posterior derivó en un acuerdo de indemnización a favor de Haití que nunca llegó a saldarse en su totalidad.

Un debate que persiste en el presente
En la actualidad, la República Dominicana cuenta con 31 provincias, un Distrito Nacional y 158 municipios. Al evaluar la atomización del mapa político actual, Herrera considera que la mayoría de las demarcaciones creadas tras la caída de la dictadura «no responden a las necesidades reales de desarrollo», sino a dinámicas clientelares, aunque aclara que no se debe generalizar en todos los casos