¿Cómo encuentra personas bajo los escombros? La habilidad que hace único a Tsunami

¿Cómo encuentra personas bajo los escombros? La habilidad que hace único a Tsunami

Tras los sismos que azotaron a Venezuela y dejaron 1,719 muertos y más de 5,000 heridos, rescatistas de distintos países se unieron a las labores para localizar a las personas atrapadas bajo los escombros. Entre ellos, una pieza clave fueron los perros rescatistas.

Más de 130 caninos de países como México, Colombia, Estados Unidos, España y otras naciones participaron en la operación. Sin embargo, hubo uno que se robó la atención del mundo: Tsunami, un border collie venezolano de nueve años que rescató a más de 300 personas.

Tsunami fue rescatado del abandono y entrenado durante años para localizar personas con vida bajo estructuras colapsadas. Su principal herramienta es el olfato: es capaz de identificar el olor humano entre concreto, polvo, acero, combustible y otros elementos presentes en una zona de desastre.

Cuando detecta una posible víctima, no intenta rescatarla. Su función es marcar el lugar con ladridos insistentes para que los equipos de emergencia sepan exactamente dónde iniciar las labores de extracción.

Pero llegar hasta ese nivel requiere años de preparación. Los perros rescatistas aprenden a trabajar entre ruido, polvo, oscuridad y estructuras inestables, además de desplazarse por espacios reducidos inaccesibles para las personas sin alterar la escena del rescate. Gracias a su capacidad olfativa, pueden detectar señales de vida que, en muchos casos, pasan desapercibidas para la tecnología o para los equipos humanos.

En el caso de Tsunami, su participación ha sido fundamental para dar esperanza a las familias que aún esperan noticias de sus seres queridos.

Su trayectoria incluye cuatro grandes emergencias: los deslaves de Las Tejerías y El Castaño, en Venezuela; los terremotos de Türkiye y Siria en 2023; y la reciente emergencia en Venezuela, donde participó en la localización de sobrevivientes. Esta misión marcaría el cierre de su carrera operativa antes de su retiro.

Una historia de segundas oportunidades

Hace nueve años, Tsunami deambulaba hambriento por las calles de la urbanización La Floresta, en Caracas. Fue rescatado por Anita Vidal, quien, junto al instructor Jorge Beens, decidió darle una nueva oportunidad.

Beens recuerda que, aunque el cachorro presentaba conductas agresivas y mordía con frecuencia, había algo que llamó su atención: observaba cada movimiento, aprendía con rapidez y se anticipaba a las acciones de su guía. Ese comportamiento reveló un potencial extraordinario.

Con paciencia y años de entrenamiento, aquel perro abandonado se convirtió en un binomio de rescate de nivel internacional, capaz de participar en algunas de las operaciones de búsqueda más complejas de los últimos años.

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